Abogados laboralistas de CBL Spanish Lawyers Carlos Baño león han obtenido una sentencia favorable del Tribunal Supremo, sala de lo Social, en Recurso de Casación nº 2385/2014 de fecha 10/05/2016 promovido por trabajador que en su día había sido despedido por su empresa, una cadena hotelera de Elche, Alicante.

Frente al despido el trabajador acudió al Juzgado Social de Elche que dio la razón a la empresa, una importante cadena hotelera de la provincia de Alicante, y luego recurrió al TSJCV que también dio la razón a la empresa y frente a estas sentencias acudió al Tribunal Supremo invocando que la sentencia recurrida del TSJCV infringía y contradecía otras de otros TSJ que ante casos idénticos habían dado la razón al trabajador y estas sentencias que se invocaban habían sido luego confirmada por el Tribunal Supremo.

Una vez expuestas las alegaciones del trabajador, el Tribunal Supremo estudio las alegaciones de abogados CBL Carlos Baño Leon y las del Ministerio Fiscal, que por cierto daba la razón al trabajador, y en sentencia que se nos notificó con fecha 9/06/2016 el TS vuelve a dar la razón a abogados CBL Carlos Baño Leon.

Despido procedente

La cuestión se centraba en si el error en la fecha e una carta de despido datada un día antes de cuando se hacía efectivo era defecto formal para su anulación.

El Tribunal Supremo entiende que no porque fue clara la postura de la empresa que al entregar la carta de despido hizo abandonar las instalaciones ese día durante el trabajo al trabajador y le dio de baja ese mismo día, y todo ello aunque la fecha de la carta no era correcta pero si su texto que indicaba claramente que a la entrega de la carta quedaba despedido.

En efecto, para la Sala de TSJCV los efectos del despido coinciden con el momento de entrega de la carta de despido, al día siguiente de su fecha, ya que en la misma se menciona la imposición de la sanción de despido disciplinario sin diferirla a momento posterior.

Lo sucedido fue un error en el fechado de la carta de despido, que se dató el 21 de octubre de 2012, en vez de hacerlo coincidir con la del día siguiente, 22 de octubre, en que se hizo entrega de la misma, sin posponer su efectividad a ningún momento posterior, como lo demuestra el texto de la propia carta, con frases tales como que “esta empresa ha tomado la decisión de proceder a sancionarle disciplinariamente por una falta muy grave…” y que “ha decidido imponerle una sanción de despido disciplinario [contra la que] sólo cabe su impugnación en vía judicial”, lo cual revela que la empresa no estaba anunciando un simple propósito sino la decisión firme de sancionarle con el despido, como lo corrobora el hecho de que a partir de esa fecha, 22 de octubre, no consta que haya sido admitido a prestar servicios, hecho revelador, a su vez, de que para el trabajador tampoco existía duda sobre la efectividad del despido.

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